La crisis económica nacional, que tiene todas las intenciones de quedarse anclada en el país por los próximos dos años como mínimo y que ha generado una mayor restricción a divisas oficiales, le ha dado un duro golpe a las empresas de servicios en general
2010-07-01
En el sector están escasos de todo. Sin divisas oficiales para compra de infraestructuras, mucho menos para adquisición de equipos móviles (sólo baratos con Telecom, los más costosos, venían a dólar permuta) y, por si fuera poco, la autorización de dólares para pago de licencias, intangibles, además de productos y equipamiento, esperan por luz verde desde hace meses. Los pocos dólares que han sido liquidados, corresponden a deudas atrasadas y, lo más grave, gran parte de las solicitudes de divisas del año anterior y las que se iniciaron para el año en curso, parecen reposar en estantes llenos de polvo.
Pero todo ello es apenas una parte del problema, al que no se le ve solución inmediata lamentablemente y, a éste, debe sumarse la arremetida de los últimos días contra las empresas móviles, en la que parecen no descansar por ahora. Y es que al tema de la calidad de servicios lo han tomado como bandera de presión o represión y, en ese camino, la Subcomisión de Servicios Públicos de la Asamblea Nacional, se prepara para encausar una demanda penal contra Movistar esta semana que, supuestamente, será extendida al resto de operadores, incluido Movilnet.
Pero en ese proceso, el trasfondo del tema sigue intocable: Sin acceso a divisas no hay mejoras, aunque los esfuerzos sean titánicos.
Y mientras este pequeño detalle comienza a ser analizado por los expertos gubernamentales, a las operadoras, igualmente, les imputan mal servicio, estafa continuada, promociones falsas, ofertas de equipos que no están en el agente autorizado y, además, les están montando una regulación para evitar que, trimestralmente, los servicios no regulados, sigan ajustando sus precios a la inflación nacional.
En el paredón está la española, a la que seguramente seguirán el resto, pues pareciera que en el seno del Gobierno entienden poco que un sector como las telecomunicaciones vive de divisas porque en Venezuela no se produce ni ensambla tecnología (los proyectos privados están parados por falta de divisas) y, aunque así fuese, los dólares tendrían igualmente que fluir.
Además, aunque se entienda que la escasez invadió al país, las solicitudes más urgentes deben ser por lo menos aprobadas, pues de lo contrario, el desmejoramiento de los servicios es una consecuencia directa y los más afectados, como siempre, serán los usuarios.
En la TV por Suscripción los decodificadores son ausentes recurrentes, los inventarios de infraestructura están a punto de colapso y temen por un corte de fibra (por robo) que no pueda ser solucionado en tiempo récord (inventarios mínimos). En la telefonía móvil los retrasos de divisas para adquisición de equipamiento afectan los servicios, que son solventados a veces por proveedores a los que adeudan grandes montos. Los equipos cada vez serán más escasos por sus costos a dólar no oficial y en el tema de Internet la poca disponibilidad de divisas para invertir en infraestructura necesaria y el colapso de la instalada, mantienen a miles de clientes navegando en Internet como si estuviesen aún conectados a sistemas de discado telefónico.
Fuente: Talcual Digital